Muchas empresas incluyen un seguro de vida colectivo entre los beneficios sociales. Está bien tenerlo, pero conviene saber qué cubre de verdad y, sobre todo, qué pasa el día que dejas la empresa.
Qué suele cubrir
Lo habitual es un capital por fallecimiento y, en muchos casos, por invalidez, ligado a una o dos anualidades del salario. Es una cobertura básica, pensada como complemento, no como sustituto de un seguro propio.
El gran punto ciego: la portabilidad
La cobertura depende de que sigas en la empresa. Si te despiden o cambias de trabajo, en la mayoría de casos la pierdes. Confiar solo en el seguro de empresa es arriesgado precisamente cuando más vulnerable estás: en una transición laboral.
Capital que puede quedarse corto
Una o dos anualidades rara vez cubren una hipoteca y los ingresos a sustituir. Si tienes cargas familiares, conviene calcular el hueco y completarlo con una póliza individual.
Fiscalidad distinta
Las primas pagadas por la empresa pueden tributar como retribución en especie, y la prestación puede tener un tratamiento fiscal diferente al de un seguro particular. Merece revisarlo.
Conclusión
El seguro de empresa suma, pero no debería ser tu única red. Ten siempre una cobertura propia que no dependa de dónde trabajes.
Compara sin compromiso en el comparador de seguros de vida o solicita presupuesto.
Para más detalle sobre tus derechos, puedes consultar el texto de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro (BOE).
Protege también tu día a día
Además de tu seguro de vida, dos servicios recomendados para ti y tu familia:
✈️ Seguro de viaje y asistencia · ERGO 💊 Vitaminas y bienestar · WeightWorld
Comentarios recientes