Muchos seguros de vida incluyen una garantía que puede duplicar —o triplicar— la indemnización y que las familias suelen desconocer en el peor momento: el capital adicional por muerte accidental. Saber si la tienes y cómo reclamarla puede suponer una diferencia de decenas de miles de euros.

Cómo funciona la garantía de doble capital
La póliza paga el capital principal por fallecimiento por cualquier causa y añade un capital igual (doble capital) si la muerte deriva de accidente, y en muchos contratos otro más (triple capital) si el accidente es de circulación. Ejemplo: capital de 100.000 euros; fallecimiento por infarto, 100.000; por accidente doméstico, 200.000; en accidente de tráfico, 300.000. La diferencia con un seguro de accidentes puro la explicamos en vida vs accidentes.
Qué cuenta (y qué no) como accidente
- Cuenta: la lesión por causa violenta, súbita, externa y ajena a la intencionalidad del asegurado —tráfico, caídas, ahogamiento, atragantamiento—.
- Se discute: infartos durante esfuerzos, reacciones alérgicas, accidentes con alcohol de por medio. La jurisprudencia es más favorable al asegurado de lo que las compañías admiten en su primera carta.
- Se excluye habitualmente: deportes de alto riesgo no declarados —tema que tratamos en deportistas y actividades de riesgo— y actos dolosos del beneficiario.
Cómo reclamar el capital por accidente
La clave es probar la causa accidental: atestado, informe de urgencias, autopsia. Pide siempre copia de las diligencias judiciales en muertes violentas. La compañía debe pagar el capital principal de inmediato aunque «investigue» el accidental: el artículo 18 de la LCS obliga al pago del importe mínimo conocido, y el retraso genera los intereses del artículo 20.
Revisa hoy lo que agradecerás mañana
Busca en tu póliza los términos «fallecimiento accidental», «doble capital» o «capital adicional»; revisa también las pólizas de empresa, que suelen incluirla, como vimos en el seguro colectivo. Y si estás comparando seguros, pondera esta garantía en su justa medida: es barata y, en familias jóvenes con vida activa, muy valiosa, otro de los criterios que repasamos en los errores frecuentes al contratar.
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