Hay herencias que se malvenden por no poder pagar el impuesto a tiempo, y familias que se rompen repartiendo bienes indivisibles. Los profesionales de la planificación sucesoria usamos desde hace décadas una herramienta discreta y eficaz para evitar ambos dramas: el seguro de vida entera. Veamos cómo funciona esta pieza.

El problema: herencias ricas en bienes, pobres en liquidez
El Impuesto de Sucesiones se paga en seis meses (prorrogables) y antes de disponer de los bienes; las cuentas del fallecido quedan bloqueadas y los inmuebles no se venden en semanas. Resultado clásico: herederos pidiendo préstamos para poder heredar. A eso se suman los desequilibrios: ¿cómo dejar el negocio a un hijo y compensar al otro si no hay efectivo?
La solución: capital inmediato por designación
El seguro de vida entera —que cubre toda la vida, se contrate a la edad que se contrate, a diferencia del temporal que analizamos en temporal o vida entera— paga el capital a los beneficiarios en semanas, fuera de la herencia y sin esperar particiones, por el mecanismo que explicamos en seguro de vida y herencia. Ese capital puede diseñarse para:
- Pagar el impuesto de sucesiones: el beneficiario liquida su Sucesiones del propio capital y hereda sin ahogos.
- Equilibrar lotes: el negocio para quien lo trabaja, el capital del seguro para el resto.
- Proteger al cónyuge con liquidez inmediata mientras la herencia se tramita.
- Dejar algo a quien no es heredero forzoso: parejas no casadas —el caso de las parejas de hecho—, nietos, personas queridas fuera del testamento.
Cómo se diseña bien
Con el testamento y el seguro coordinados por una misma mano: capital calculado sobre el impuesto estimado y los equilibrios buscados, designaciones nominales y actualizadas según esta guía, y revisión periódica conforme el patrimonio cambia. La fiscalidad del beneficiario —Sucesiones con sus reducciones, como vimos en la fiscalidad del seguro— se integra en el cálculo desde el principio. Para mayores de 60-65 años sigue habiendo opciones reales de contratación, como contamos en seguro de vida para mayores.
La reflexión del profesional
La mejor herencia no es la más grande, sino la mejor ordenada. Un capital de seguro bien colocado evita ventas precipitadas, deudas familiares y pleitos entre hermanos: pocas primas compran tanta paz. El marco legal, como siempre, en la Ley de Contrato de Seguro.
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