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Pocos productos financieros acumulan tanta mitología como el seguro de vida. Algunos mitos lo pintan inútil; otros, infalible. Todos, cuando se creen a pies juntillas, cuestan dinero. Desmontemos los diez más extendidos con lo que dicen la ley y la experiencia.

Mitos y verdades sobre el seguro de vida

Mitos que impiden protegerse

1. «El seguro nunca paga». Falso: la inmensa mayoría de siniestros se pagan sin conflicto, y cuando la compañía se resiste sin razón, la LCS castiga la mora con los intereses del artículo 20. 2. «Soy joven, no lo necesito». Contratar joven es precisamente la jugada rentable, como argumentamos en seguro de vida para jóvenes. 3. «Con enfermedad previa es imposible». Difícil a veces, imposible pocas: mira preexistencias. 4. «El suicidio nunca está cubierto». Lo está, pasado un año, salvo pacto en contrario: artículo 93 LCS.

Mitos que hacen contratar mal

5. «El del banco es obligatorio con la hipoteca». No lo es: tienes libertad de elección. 6. «Todos los seguros son iguales, elijo el más barato». Las garantías difieren radicalmente: así se comparan. 7. «Si dejo de fumar o cambio de profesión, da igual, no aviso». Avisar baja la prima; callar en sentido contrario arruina siniestros: fumadores y profesiones de riesgo.

Mitos que arruinan el cobro

8. «El capital entra en la herencia y paga las deudas del muerto». Falso: va por designación, fuera de la herencia, como explica este artículo, y hasta puede cobrarse renunciando a la herencia. 9. «Si no encuentro la póliza, no hay nada que hacer». El Registro de Contratos de Seguros localiza las pólizas de cualquier fallecido. 10. «Ya se pasó el plazo». Tienes cinco años, y se interrumpen con un burofax.

La única verdad incómoda

El seguro de vida es de los pocos contratos que compras para otros. Por eso se aplaza, se malcompra o se olvida. Contra eso no hay artículo de ley: solo la decisión de dedicarle una hora con información buena —y, si quieres, con un profesional independiente al lado— antes de que lo urgente vuelva a comerse lo importante.

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